ALGUNOS HITOS EN MI VIDA

  • 11 años: noto sangre en mis bragas al regresar del cole al mediodía, aviso a mi madre, voy a comprar compresas, vuelvo, me pongo una, como y regreso al colegio. Sin drama.
  • 17 años: el sexo en pareja me conecta con un abuso enterrado, me aterra quedarme embarazada y reniego de ser mujer, tomo una píldora del día después. Mucho drama.
  • 27 años: dejo de menstruar con anticonceptivos orales, mola no tener tanto vello, no tanto sentirme hinchada y culpable (de olvidar tomarla y de acordarme en la cama). Más drama.
  • 29 años: deseo ser madre (tic, toc, tic, toc), dejo la píldora (y de fumar), vuelvo a menstruar, recupero mi espesa melena (cuya pérdida había achacado al estrés). Sigue el drama.

Durante mi primer embarazo noto cambios que me desconciertan.

Identifico que extraño menstruar.

Investigo en mi cuerpo cambios fisiológicos, emocionales y mentales de los que me hago consciente.

Profundizo en el estudio de la retroalimentación hormonal.

  • 35 años: vuelvo a menstruar tras 5 meses de lactancia, me observo, comprendo qué había echado en falta y reconozco mis fases menstruales conscientemente. Más placer que drama.
  • 39 años: vuelvo a menstruar después de mi segundo embarazo y 18 meses de lactancia, habito mi cabeza y estoy desconectada de mi cuerpo, acabo en el hospital. Drama a borbotones.

Tras 7 años, 3 países y 1 familia en pareja, el mundo que conozco se desvanece. Sobrevivo a tanto dolor y tanta culpa desapareciendo.  Me enfoco en la crianza.

Tras 1 año me siento con fuerzas para accionar y acciono.

Tardo 3 años más en hablarles a mis padres de aquel día en que me sentí saco de boxeo: ¿miedo a decepcionarles o a incomodarles? 

  • 40 años: el Valle Sagrado de los Inkas, en Perú, me abre sus puertas y yo atravieso el umbral.
  •  41 años: conozco mujeres que me ayudan a creer que otra forma de vivir es posible: con dolor y sin culpa. Siento vértigo.
  • 43 años: comienzo a usar la copa menstrual y yo cambio mi relación con mi sangre menstrual.

Aquí y ahora avanzo en mi camino con una visión holística de mi naturaleza cíclica. Me siento guiada por lo sagrado femenino y acompañada de mujeres completas (imperfectas, como yo y de forma distinta).

En espiral hacia mi centro.